*El cargo lo posiciona *Verificación: chispa política *Desaparecen los desaparecidos

Síguenos:


*El cargo lo posiciona

*Verificación: chispa política

*Desaparecen los desaparecidos

_______________

El fiscal general del Estado, César Jáuregui anda muy preocupado porque a pesar de que sigue encabezando las encuestas, simplemente se ha estancado, no baja ni sube, mientras que otros aspirantes varían sus porcentajes. 

Se dice que la posición de César Jáuregui como el mero mero de la FGE, lo ha colocado en una esfera de acciones que ante la ciudadanía son vistas de forma negativa, y es que, por más logros que la FGE siempre serán asuntos relacionados con negatividad.

No es secreto que en Chihuahua las críticas hacia las corporaciones, sobre todo a la que Jáuregui encabeza, son muy duras, pues cuando hacen su trabajo, algunos los atacan, cuando no lo hacen, también los atacan, a esto se le suman omisiones, abusos de poder, expedientes archivados, y hasta las resoluciones del Poder Judicial le achacan a la fiscalía. 

**

El secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, Gabriel Valdez le echó gasolina a la fogata cuando aseguró que en Chihuahua se podría implementar una verificación vehicular parecida a la que se hace en Ciudad Juárez.

Aunque el asunto resultaría urgente por motivos ambientales, Morena no tardó en tomar el tema como bandera política para golpear a Maru Campos y al PAN, diciendo que buscan una medida recaudatoria y de afectación para la gente.

Incluso algunos morenistas con las ideas bastante desparpajadas, acusaron al Gobierno del Estado de generar contaminación apropósito sólo para hacer valer su intención. La pregunta que deberían plantearse es si ¿realmente son tiempos para implementar una medida impopular como esa? Y ¿cuál será el costo electoral en caso de hacerlo? No es humo ambiental… es pólvora electoral.

**

En las inmediaciones del Estadio Azteca, con prisa y sin explicaciones de fondo, retiraron las fichas de búsqueda de personas desaparecidas que habían colocado sus familiares durante una protesta. No eran anuncios cualquiera, eran rostros, nombres, historias detenidas en el tiempo. Pero estorbaban. Y cuando algo estorba en la narrativa oficial, simplemente se quita. Así, en cuestión de horas, lo que representaba una exigencia de justicia fue reducido a basura visual.

Lo único que parece importar es no manchar la postal del Mundial. Que no se vea que México arrastra una crisis de desapariciones que ya rebasa cualquier discurso. Que no se note que el número de ausentes equivale, literalmente, a llenar dos veces un estadio como el Azteca. Por eso también los desaparecen de las cifras, de los registros, de la conversación pública. El Estado los borra dos veces: primero cuando no los encuentra, y después cuando los deja de contar. Mientras tanto, las madres siguen buscando con las uñas, porque para ellas no hay evento internacional que valga más que un hijo.

Y mientras el país se alista para recibir reflectores internacionales con eventos como la Copa Mundial de la FIFA 2026, el contraste es brutal: por un lado, el discurso oficial presume organización, turismo y seguridad; por el otro, organismos y colectivos han documentado que México supera ya las cien mil personas desaparecidas en registros acumulados. La escena en el estadio no es aislada, es síntoma. Se limpia la pared, pero no la herida. Se retira el papel, pero no la ausencia. Porque en este país, cuando estorba la verdad, no se corrige… se esconde. Y lo más grave no es que quieran taparlo, sino que lo están logrando frente a todos.