El ICE volvió a detener a Berthita Gómez de Duarte y es que al parecer ya no les gustó el arraigo domiciliario, o simplemente le están haciendo otro favorcito al Gobierno Federal para enfriar el agua de todo lo que ha estado ocurriendo en el país.
Por un lado el asunto beneficia tanto al gobierno de Maru Campos, para darle tregua al asunto de los agentes de EU en Chihuahua, pero también cae como anillo al dedo al hecho de que en la sierra de Durango se les peló El Guano.
También enfría el tema del ataque en la pirámide de la Luna y todo el desmadre que se trae la Federación en las zonas arqueológicas del país. Bertha Gómez tiene miedo de ser deportada, porque en ese escenario, queda en bandeja de plata para que sea procesada en México por las acusaciones de peculado que pesan en su contra.
Y es que el fondo del asunto no es menor: la Fiscalía General de la República ya metió presión formal para que Estados Unidos la entregue, con órdenes de aprehensión vigentes por peculado agravado y operaciones financieras ligadas al desvío de recursos durante el sexenio de César Duarte, quien sigue enfrentando procesos por millones de pesos desaparecidos . La jugada es clara: si la regresan, el caso revive con fuerza en México; si se queda allá, sirve como distractor perfecto. En política, los tiempos no son casualidad… y cuando una detención aparece justo cuando arde todo lo demás, no es justicia, es control de daños.
