Resulta irónico que el exgobernador Javier Corral Jurado esté promoviendo una iniciativa que busca combatir directamente el delito de feminicidio por medio de la prevención, investigación y sanción de ese delito.
No es secreto que Javier Corral tiene su grado de responsabilidad en el homicidio de la periodista Miroslava Breach y que fueron sus achichincles panistas quienes la entregaron a un cártel, mientras que Corral no hizo nada. También fue omiso ante el robo del agua de las presas en 2019, cuando el entonces presidente López Obrador envió a la Guardia Nacional a atacar a balazos a los agricultores de la región centro.
En esa agresión injustificada y brutalmente desproporcionada perdió la vida la activista Jessica Silva, abatida por las balas de la Guardia Nacional, y nuevamente Javier Corral brilló por su ausencia. Este señor debería dejarse de payasadas y presentarse a responder ante la justicia por todo lo que debe, ya que lo único que ha hecho es escudarse en el fuero… y las faldas.
Y por eso la iniciativa de Corral tiene un problema que ninguna exposición de motivos puede borrar: la memoria. Durante su gobierno, organizaciones civiles cuestionaron la actuación de las autoridades en el caso Miroslava y hasta señalaron obstáculos en la investigación; años después, incluso su exvocero Antonio Pinedo acusó públicamente al exgobernador de haber protegido a panistas vinculados con el caso, señalamientos que Corral ha rechazado y cuya responsabilidad tendría que determinar, en todo caso, la justicia. Ahora pretende colocarse del lado de quienes exigen prevención, investigación y castigo frente a la violencia contra las mujeres. Está bien que impulse leyes, pero estaría mejor que aplicara para sí mismo la receta que hoy prescribe desde el Senado: menos discurso, menos fuero y más cuentas claras ante la justicia.
Javier Corral quiere combatir la impunidad desde el Senado… curioso lugar para hacerlo cuando el fuero es precisamente donde mejor se ha escondido.
