Exigen a Chava Calderón que se deshaga de Rubalcaba, Barraza y El Güero

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La campaña de Chava Calderón se encuentra en riesgo máximo de que se desmorone – y eso que todavía no empieza – con focos, no ambar, ¡sino rojos!, y todo por un trío que se ha adueñado de la operación política con una actitud prepotente porque se subieron en un ladrillo y se marearon.

Los que hacen la chamba, no solo “los de abajo”, sino a todos los niveles, están hartos de los gritoneos, maltratos y hasta empujones de David Barraza, el mismo que se colgó un gafet de “Acceso Total” en la visita de Xóchitl Gálvez a Camargo y se puso como cadenero de antro a seleccionar quien sí y quien no, y a hacer las veces de guarura de la candidata presidencial que comenzó a soltar manotazos para despejarle el camino, hasta que alguien le paró el alto.

No es el único caso. Ya no lo soportan por sus desplantes y las formas tan arrebatadas que tiene de tratar a la gente y verlos por encima del hombro. Quejas se suman por montones, pero como diría Jaime Maussan: “¡nadie hace nada!

Otro que siempre se ha erigido como el vocero de Palacio de Gobierno, protegido del fiscal carnal, César Jáuregui, es Arturo Rubalcaba, que ha hecho y deshecho a discreción lo que le place y todos le han creído que trae venia de la gobernadora, aunque ha resultado más blof que efectividad, y le creen por las fotos con personajes – que cualquiera podría lograr – y que falsamente presuponen una cercanía inexistente en muchos de los casos.

Rubalcaba opera contra priistas y panistas por igual, grillándolos para moverles el tapete y avanzar en sus pretensiones, aún pasando por encima de quien sea, mientras le dure el gusto y el fuero. Con algunos no ha podido, como con Ramón Arredondo, que fue salvado por Edgar Piñón, aunque le salió caro al diputado (y muy barato a Palacio), pues tuvo que condicionar su voto a la Reforma Judicial para que reintegraran al suplente de Memo Ramírez en la Secretaría de Desarrollo Humano y Bien Común. El capricho de Arturo llegó hasta ese punto.

El Güero Villalobos, viejo lobo de mar, con un colmillo retorcido que baja y topa en el piso y vuelve a subir, ahora resulta que está recriminando a varios de los representantes territoriales que estén trabajando, según sus fuentes, para Morena. Así, de ese tamaño, con una memoria tan corta que lo hace fingir demencia que no hace mucho él cobraba en la Delegación Bienestar, con Fernando Duarte y Juan Carlos Loera; y después brincó al bando de Cruz Pérez Cuéllar con la esperanza de que Pedro, su sobrino, se quedara con la candidatura a la alcaldía, y cuando se la dieron a Otto, bajo las siglas del PT, él ya estaba en la nómina de Gobierno del Estado.

Nos cuentan que hay pagos detenidos y hasta un par de cheques rebotados de la gente de a pie, a los que citaron el sábado pasado en la parte alta de un inmueble que se encuentra entre Avenida Independencia y calle General Negrete, pero para sorpresa de los operadores, no abrieron ese día. Así que la bolita de por qué no ha llegado el dinero para la estructura, está entre Barraza, Rubalcaba y Villalobos. ¡Vaya trío!

Como diría Raúl Velasco: “aún hay más”, sin embargo, nos lo reservamos para posteriores entregas, pero el hartazgo ha llegado al punto, no de pedirle, de exigirle a Chava Calderón que tome cartas en el asunto y los controle, o de plano, se deshaga de estos gurús que no abonan en nada al proyecto prianista y sí al divisionismo, al desencanto y a la siempre presente y tan dañina simulación.