Morena: la guerra empieza en casa

Síguenos:


En Ciudad Juárez ya no se trata de disimular: lo que ocurre entre Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez dejó de ser competencia política para convertirse en una disputa abierta, callejera y sin pudor. Las denuncias no son menores: brigadas de Cruz retirando lonas, sustituyendo propaganda, operando en colonias como si el territorio tuviera dueño. No es percepción, hay videos circulando y testimonios que apuntan a una operación organizada. Mientras tanto, el alcalde carga con señalamientos previos por decisiones polémicas, desde el retiro de expresiones urbanas hasta el control del espacio público. Todo encaja en un mismo patrón: quien gobierna, también quiere controlar la narrativa… y el terreno.

Lo más delicado no es el pleito en sí, sino lo que revela. En Morena Chihuahua ya no hay disciplina, hay facciones. Cada quien juega por su cuenta rumbo al 2027, adelantando tiempos, saturando bardas, espectaculares y redes con una campaña que, aunque no lo digan, ya empezó. Y cuando la promoción se convierte en guerra de brigadas, el mensaje es claro: no hay reglas, solo fuerza. Lo que debería resolverse en encuestas o acuerdos internos, hoy se está disputando en la calle, con prácticas que recuerdan a lo peor de la vieja política que tanto dijeron combatir.

El problema para Morena no es quién gane entre ellos… es cómo llegan. Porque cuando el adversario está dentro, el desgaste es doble: se destruyen entre sí y exhiben una fractura que tarde o temprano pasa factura en las urnas. Chihuahua no está viendo un proyecto sólido, está viendo una pelea por el poder sin filtros. Y cuando el ciudadano percibe eso, la confianza se desploma. Cuando la lucha es interna, el enemigo no necesita hacer campaña.