
*Seguridad de Chihuahua bajo la lupa nacional
*PAN: unidad a la fuerza
*Sindicatura en la mira
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La gobernadora Maru Campos, el fiscal César Jáuregui y el secretario Gilberto Loya, viajaron a la Ciudad de México para reunirse con el mero mero de la seguridad ciudadana, Omar García Harfuch.
Aunque la reunión se vio de mucho caché, incluso a nivel nacional, resulta bastante preocupante que hasta de la Ciudad de México se les mande llamar, pues el tema de la seguridad se ha salido totalmente de control en el Estado.
Si bien es cierto, el combate al narcotráfico es una responsabilidad federal, el gobierno de Claudia Sheinbaum necesita sí o sí, del apoyo de las corporaciones locales, aunque dicen que están analizando si quieren seguir con el apoyo de la Policía de Juárez que encabeza Cruz Pérez Cuéllar, pues al parecer es el enemigo en casa, y desde donde se filtra toda la información de operativos y demás.
Si el enemigo está en casa, ninguna estrategia de seguridad sobrevivirá a la fuga de información.
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Las cosas dentro del Comité Directivo Estatal del PAN no van del todo bien, y aunque la gobernadora respaldó a Daniela Álvarez para asumir ese cargo, no se ha logrado concretar la unidad en las filas azules.
En Ciudad Juárez la dirigente Daniela Álvarez quiere imponer a Ulises Pacheco, quien ha perdido más elecciones que Javier Corral, en Nuevo Casas Grandes está impulsando al corralista Gerardo Olivas y en Chihuahua, dicen que podría apoyar a Félix Martínez, otro corralista famoso por ser un traidor.
Ya muchos panistas comentan que si el asunto va por el lado de renovar los comités municipales, pero a costa de una división masiva, lo ideal sería dejar las cosas así, finalmente cada uno jala para su propio molino y nadie está viendo por fortalecer al partido.
Dividir para imponer es la receta perfecta para perder lo poco que queda.
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La Auditoría Superior del Estado ya le está echando el ojo a la Sindicatura de Chihuahua que encabeza Olivia Franco, y es que al parecer mucho verbo y mucho anuncio de recorridos y verificaciones, pero nada de acciones reales.
Dicen que Olivia Franco se la pasa promocionando su imagen en las colonias y advierte que vigila los recursos públicos, pero volteó para otro lado con la broncota de Monte Xenit o en su momento, con la obra de la Golondrina y su Príncipe.
De ahí surge la propuesta que impulsan los morenistas, pero también otros entes auditores y verificadores del uso del dinero público, quienes coinciden en que la figura de la sindicatura deberá desaparecer, o por lo menos, entregarla al partido contrario en el poder, para que deveras funcione.
Vigilar sin actuar es como cuidar la puerta… pero dejarla abierta.
